¿Cómo vives el amor?

Estos últimos meses puedo decir que algo cambió en mi. Yo, como muchos, desde que estaba adolescente tenia muchos sueños, sin embargo el más grande de todos era encontrar a una persona con la cual pudiera compartir mi vida y formar una familia.

Sin embargo, con todo lo que he vivido, he aprendido que detrás de este deseo existen muchas cosas que están detrás y que es importante pararse y analizar.

Primero me empecé a preguntar, ¿por qué este tema es tan importante para tantas personas?. Que se esconde detrás de este deseo de amar y ser amado?. ¿Por qué existen personas que si viven una vida con mucho amor y otras personas que no?. ¿Cuál es la diferencia?

Leyendo el libro “Los dones de la imperfección” o “The gifts of imperfection” en inglés de Brené Brown, quien hizo un estudio sobre el amor y el deseo de pertenecer a una sociedad me ayudó a entender dos principios, que espero también les sirva.

Ese libro nos ayuda a ver que el amor y el deseo de pertenecer a un grupo o sociedad es algo que todos los seres humanos queremos tener en nuestras vidas. Podríamos pensar que ambos conceptos son lo mismo pero en realidad son conceptos diferentes pero que van de la mano. El libro nos enseña lo siguiente:

  • El amor se cultiva cuando permitimos que otros puedan ver nuestra parte vulnerable y nuestro interior. Cuando honramos esta conexión que creamos con otros con confianza, respeto, caridad y afecto estamos viviendo con amor. También nos dice que el amor NO es algo que se da y se recibe, es algo que cultivamos por que lo tenemos dentro de nosotros mismos. Nadie da lo que no tiene.
  • Pertenecer es el deseo humano de ser parte de algo más grande que él mismo. Esto es algo con lo que todos nacemos y en realidad es una necesidad primitiva, ya que en el mundo primitivo, quien no pertenecía al grupo moría. Todos tratamos de “pertenecer” buscando la aceptación de los demás. Esto realmente imposibilita que podamos verdaderamente pertenecer a un grupo o sociedad. Cuando pertenecemos realmente es cuando presentamos nuestro autentico ser, imperfecto al mundo y nos sentimos apreciados por eso. Esto va íntimamente ligado con la aceptación que tenemos de nosotros mismos.

Existen algunos estudios que dicen que para vivir una vida llena de amor y con sentido de pertenecía debemos comenzar primero amándonos y aceptando cada parte de nuestro ser, con todas sus características.

También cuando muchos hablan de amor dicen que existe una diferencia en decirle a alguien: “te amo” y realmente demostrar ese amor con acciones. Mi madre siempre me dice: “Obras son amores, no buenas razones”. Y estoy de acuerdo con ella.

Pero entonces ¿lograremos amar a los demás hasta que nos amemos a nosotros mismos? o ¿amando a los demás es que lograremos amarnos a nosotros mismos?.

Desde mi punto de vista creo es un poco de ambas cosas. Con el amor que le tenemos a los demás podemos lograr entenderlos a ellos y a nosotros. Viendo a un amigo sufrir por la perdida de un ser querido podemos entender lo significa el dolor, o viendo a un amigo sentirse mal por que alguien le dijo algo feo podemos entender lo que es sentirse triste, o podemos entender las cosas que causan ansiedad, etc. Cuando sentimos y entendemos el dolor del otro nos logramos entender a nosotros mismos.

Así mismo también conociéndonos y amándonos a nosotros mismos podremos entender a los demás, podemos darles esa palabra de aliento que les hará sentir mejor, por que a nosotros nos hicieron sentir mejor en algún momento. Saber que existe un gran poder en solo escuchar a alguien y brindarle todo nuestro apoyo por que alguien nos lo dio cuando más lo necesitábamos.

Por esto me atrevo a decir que aprendemos a amar de verdad con las relaciones que tenemos con las otras personas pero también cuando aprendemos amarnos a nosotros mismos.

No basta con solo entender el concepto de amor si no vivirlo. Vivirlo cuando alguien necesita de nosotros y le tendemos la mano, cuando compartimos momentos felices con los demás en una cena amena, en una fiesta, en un viaje, etc., cuando le damos algo de comer a alguien que no tiene nada que comer, cuando acompañamos a alguien que solamente necesitaba compañía. Se puede vivir de tantas manera que no importa la manera de demostrarlo, lo importante es mostrarnos tal y como somos.

Al principio de esta publicaciones les comenté que algo cambió en mi: en estos últimos meses comprendí que aprendo a amar de verdad de dos maneras: cuando me amo de verdad a mi misma y con la interacción que tengo con las personas que me rodean. Que en la medida en que tengo relaciones sinceras en las que me muestro como soy y ellas como son, logramos tener un amor mucho más grande y logramos fomentar un “sentido de pertenencia” real, por que esa fuerza a la que todos llamamos amor es la que verdaderamente nos une.

Por esto, estoy segura, que el día que encuentre a la persona correcta será un amor mucho más sano y real, con un sentido de pertenecía mucho más grande. El sueño sigue ahí, pero la perspectiva de lo que significa “encontrarlo” es muy diferente. A mi punto de vista, es mucho más real.

Cuéntame qué piensas, ¿cómo vives el amor?

Si te gustó no dudes en suscribirte

No pierdas tu energía en lo que no puedes cambiar

¿Cuantas veces no perdemos la paz pensando que las cosas deberían de ser de otra manera o que alguien debe de comportarse de una manera diferente?.

Realmente yo he perdido muchos días de paz pensando que las cosas en mi vida deberían ser diferente o las personas que están en ella deberían de actuar o reaccionar de una manera diferente.

Hasta que un día escuche que existen tres ámbitos en la vida: el ámbito del “Yo”, el ámbito de “El otro” y el ámbito de “Dios o el Universo.”

Para ejemplificar esto se me ocurrió contarles una historia:

Había una chica con corazón muy grande que estaba completamente enamorada de su novio. Ella daba todo lo que estaba en ella para que su relación fuera cada vez mejor. El novio también tenía sentimientos importantes por ella. Luego de convivir mucho tiempo juntos la chica comenzó a identificar que su amado novio no era muy educado. Ella se sorprendía a ella misma diciéndole a su compañero: “Salude”, “diga gracias”, “no hago esto”, “haga aquello”. Ella perdía su paz siempre pendiente de las acciones de su novio y él se sentía juzgado.

Con esto podemos ver que la novia estaba entrando en el ámbito del novio. Ella quería que él actuara de una manera diferente, que a su juicio era la mejor manera de comportarse. Y él no disfrutaba de una relación en la cual se sentía juzgado y no podía ser quién él era realmente. Esto no les permitía ser felices a ninguno de los dos.

Esto no solamente pasa en relaciones amorosas. Pasa en relaciones de trabajo, amistades, entre padres e hijos, hasta con la naturaleza. También sucede con acontecimientos que no podemos cambiar como una enfermedad mortal. En el caso de esta última peleamos con el ámbito de Dios o de la realidad.

Cuando nos salimos de nuestro ámbito logramos lo siguiente:

  • Perdemos nuestra paz
  • Perdemos nuestra energía
  • Nos da ansiedad
  • Perdemos el tiempo
  • Hasta podemos dañar nuestra salud

Y todo esto sin lograr ningún cambio de la otra persona o de la realidad.

El joven de la historia aun que haya recibido 100,000 comentarios de su novia indicándole que cambiara, nunca iba a cambiar si él consideraba que no tenía nada de malo ser mal educado. Así mismo podemos decir que la novia, si no estaba feliz un novio con esas características, no debía obligarse a ella misma a estar con alguien que en el fondo no le gustaba.

Esto es un concepto sencillo en teoría pero difícil de accionar y muchas veces difícil de detectar.

El ámbito más difícil de aceptar es el de Dios o la realidad ya que muchas veces decidimos que una cosa u otra nos conviene más en nuestra vida y nos enojamos si no se da como nosotros queremos. Es como cuando vamos donde un doctor y somos nosotros los que le decimos el tratamiento que debe darnos para curarnos.

Si realmente dejáramos que Dios sea Dios, que los demás vivan su vida como ellos consideran mejor y nosotros enfocáramos nuestras energías en nosotros mismo y en lo si podemos cambiar, viviríamos una vida con mucha paz y daríamos mayor cabida al verdadero amor.

¿Cada cuanto dejas de estar en tu ámbito para estar en el del otro o de Dios?

Si te gustó no olvides en suscribirte!